El IoT industrial tiene éxito cuando los dispositivos, protocolos y operaciones se diseñan como un solo sistema.
Un dispositivo por sí solo no crea un producto de IoT industrial. El verdadero trabajo radica en cómo se estructura la telemetría, cómo se observan las fallas de campo, cómo se maneja la variación del protocolo y cómo los equipos operativos consumen señales a través de paneles, alertas y flujos de trabajo de soporte.
Este servicio conecta el firmware del dispositivo, las puertas de enlace de protocolo, los flujos de trabajo en la nube y las herramientas orientadas al operador en una sola vía de entrega. Eso hace que el sistema sea más fácil de escalar, más fácil de solucionar y más difícil de romper durante la expansión del lanzamiento.